Era verano, como las mejores (y las peores) cosas que pasan en mi vida. Pero si cierro los ojos y abro mi alma, puedo volver a aquel momento. Tus padres se han ido a la playa y tú te has quedado en aquella lujosa urbanización, y estamos juntos en el patio trasero. Es agosto, estamos descalzos sobre el césped y suena de fondo la versión de «La chica de Ipanema» interpretada por Astrud Gilberto.
Desde aquella noche, las tardes de sábado de verano, cuando la vida me ahoga, la pongo de fondo, cierro los ojos y te vuelvo a ver sentada en aquella silla blanca, y vuelvo a tener esperanza de que un día la vida vuelva a querer bailar conmigo.

