domingo, 26 de enero de 2014

París

Allí estábamos tu, la luna y yo… yo te miraba a ti… tu me mirabas a mi… y la luna nos miraba a los dos.
Entonces guardaste silencio, me miraste, miraste a la luna, al suelo y me volviste a mirar  (como cada vez que algo se te pasaba por la cabeza, ese algo siempre era algo que me hacia estremecer).  
.- ¿Me prometes que algún día me llevaras a París para que yo la vea?- Me dijiste mordiéndote los labios mientras sonreías.
Guarde silencio durante unos segundos y tome aire y te dije al oído...
.- Te llevare a París pero para que París te vea a ti.