lunes, 29 de agosto de 2011

Aunque tú no lo sepas.


Iba saliendo de Granada a las tres y pico de la madrugada. Pensando en ti para variar pensando que estarías haciendo en ese momento, si te acordaras de mí me preguntaba. En ese  momento me llego un mensaje al móvil y eras tú.
Que acababas de llegar a casa que habías estado en un bar que fuiste conmigo  y que te ibas a dormir que como me había ido en Granada. En ese momento sonaba aquella canción que me dijiste que ibas a cantar con un amigo la de Isla de Palma. Mientras no sé porque me metí un chicle de sandia en la boca, que me empezó a saber a tu boca de niña tontita. Con mi mano derecha apreté el asiento vacío del acompañante como si estuviera allí sentada como en mil viajes a Granada.
Y aunque tú no lo sepas ni te dieras cuenta esa noche venias en aquel coche azul donde tantas veces te subiste. Mientras volvía a saborear tu boca cada vez que mordía el chicle, con mi mano buscando tu pierna y  como los rebujitos me preguntaba que había que hacer para verte. 

1 comentario: