lunes, 11 de junio de 2012

Gades


Y  allí estaba la salada claridad la cuna de la libertad, la niña Gades la de los tres mil años, dándome besitos de platas, abrazándome tan fuerte llenándome el alma de su alegría de su gente, susurrándome al oído que por mas cosa que nos pasen, nunca nada ni nadie me podrá arrebatar de su lado.

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