domingo, 11 de abril de 2010

Un invertido

Un invertido se llama o por lo menos nosotros llamábamos a frenar con la moto y levantar las rueda de atrá, como un caballito pero al revés. La de veces que lo hicimos cuando la vida aun no la tomábamos enserio verdad Fran, hoy creo once años después que es la vida la que no nos toma enserio. Por eso nos sacude, nos intentar tirar una y otra vez, nos da cosas que luego nos quita cuando mas la necesitamos. El otro día cuando salí del banco de llevar el poco dinero que tengo, te encontré con la mirada perdida consumido, por ese veneno que te recorre las venas y te chupa el alma. Me viste y me saludaste que pasa como estas, yo aquí con la metadona me dijiste como quitándole importancia una vez mas a todos tus problemas. Me dijiste con la voz perdida en el abismo que ya ibas de legal por la vida, que cuando tu madre le dio aquel infarto y tu padre se fue aquel centro de desintoxicación. Te metiste en aquella mierda porque era lo único que te hacia sentir bien, como aquellos invertidos en aquellas restas cuando veíamos a Emma, con aquel gilipollas del colegio Claret y el alma te quemaba y nos subíamos a aquella derby predator, esquivando coches metiéndonos en contra manos haciendo caballitos y invertidos hasta que dejabas de llorar. Ver a Emma te hacia daño pero no te mataba Fran, pero como ese veneno que te esta matando, no podías dejar de ver aquella rubia de ojos verdes y unos impresionantes pechos con su camiseta de rayas azules y blancas horizontales. Después nos tirabamos en la azotea de tu casa a mirar las estrellas y en silencio llorábamos nuestros miedos nuestros sueños. Si algún día te duele la vida Fran no dudes en llamarme que me volveré a tirar en la azotea de tu casa a soñar con un futuro mejor, entre lagrimas y bajos las estrellas ese futuro en el que tu acababas con Emma y yo simplemente era feliz.

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