martes, 12 de julio de 2011

El día que te hice llorar.



Muchas veces cuando entro en mi cuarto y abro la puerta, te imagino allí llorando apoyada en mi almohada y me vuelvo a sentir el  hijo de puta más grande que hay sobre la tierra. No recuerdo porque vino esa discusión supongo que sería una tontería una gilipolles de esas que nos empeñamos en hacer enormes.  Me acuerdo que estábamos en la cocina y tú saliste de ella y fui a buscarte al patio pero no estabas allí y entonces mi madre me dijo que habías entrado en mi cuarto. Y como he dicho antes te vi en mi cama llorando y sentí como cada lagrima tuya se me clavaba como un puñal en el alma. Hoy es de esas noches que al mirar para atrás te visto llorando en mi cama. Pero hoy no estás aquí para abrazarte y decirte que lo siento para beberme tus lagrimas.  Solo espero que algún día yo me pueda perdonar que hiciera llorar a tus ojos.

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