lunes, 4 de julio de 2011

Mi armadura


Remachando con girones de hierro mi vieja armadura estoy. Para poder seguir acercándome a ti y intentar que no se haga más grande esta herida.

Con su yelmo con visera que me tape desde la sien hasta la barbilla para que no escuches mis te quiero, que tapen mis ojos para que no me haga daño verte o por lo menos que no me haga tanto daño como hasta ahora y que me tape bien los oídos para que cuando escuche la melodía que forma tu fina voz de plata no arañe mi alma.

En los brazos y en las manos mas acero aun para que si mis manos tocan tu cuerpo no se me ponga la piel de gallina. Para que si rozas mis manos no vuelve hacer sangrar heridas de otras batallas.

En mi peto bien guardado mi corazón para intentar que no se vaya detrás de ti para que no pueda traspasarlo tú dulzura y lo vuelvas más loco de lo que está por ti.

Mientras sigo remachando este traje trinchera con pesado hierro más pesado que encuentro en esta herrería de la palabra para que el peso me impida salir corriendo detrás de ti.

Como escudo mi viejo escudo, como arma, mi palabra y un papel para intentar ganar esta batalla o por lo menos para no morir en ella.

1 comentario:

  1. Eso mismo me decían a mí, y lo que es peor, que con esa armadura puesta, se metió en la presa de un pantano, entre sus gruesos muros de hormigón, para que mi amor no le sacudiera fuerte el corazón... ni vovlieran a sangrar heridas, ni mi voz le acariciese el pensamiento... y hoy... hoy puedo decir que he vivido ya un año de amor junto a él (y espero que muchos más). Trabaja esmeradamente tu coraza si es tu decisión, pero recuerda que no hay material alguno sobre la faz de la Tierra que no pueda ser abieto en canal por la fuerza del Corazón

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