jueves, 5 de noviembre de 2009

En un banco

Hoy tampoco ha sido capaz de entrar en clase, tampoco hoy tenia fuerzas para enfrentarse al dolor a la cruda realidad de tener que mirarla a la cara, y que los trocitos de su corazón volvieran a reventarse en otros trocitos mas pequeños todavía. Y allí sentando en un banco del parque de al lado de su faculta pasaba las mañanas en una guerra civil entre su corazón y su cabeza. Donde siempre el que salía perdiendo era el. Seguía sin comprender como ella que fue su novia desde bachillerato hasta que empezó este curso su ultimo curso de carrera, le podía haber dejado así como si nada hubiera pasado todo este tiempo. Que la mirara con una mirada vacía. Como si sus bocas no se conocieran como si sus manos no conocieran su cuerpo, como si entre ellos dos nunca hubiese habido pasión a oscuras en ninguna habitación, como dos personajes de distinta obra de teatro. Y por eso no podía entrar en clase porque cuando la veía se venia abajo porque cuando escuchaba su nombre su cuerpo se estremecía y le temblaba el corazón o cuando en clase escuchaba su voz, era como si sonaran las trompetas de Jericó ( las trompetas de Jericó, era como se conocía a un dispositivo que tenían los bombarderos Alemanes durante la guerra, que su función era cuando el avión se tiraba en picado para bombardear alguna zona. Hacia un particular ruido que creaba el pánico entre los que la escuchaban )
Y para colmo tenia que verla tontear con uno de su misma clase que la llevaba que la traía que le acariciaba el pelo que le besaba. Mientras el siente como algo dentro de si se vuelve a partir por dentro en una continua agonía en la que nunca acaba de morir, donde el dolor cada vez es mas fuerte.
Le gustaría poder odiarla, no despertarse soñando con ella. No entrar en su correo mil veces, mientras estudia por si tiene algún correo suyo o no mirar el teléfono constantemente.
Por eso en días como hoy se sentaba en aquel banco mientras sufría una cruel y lenta agonía porque no hay peor agonía que aquella que sabes que no te matara nunca

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