miércoles, 17 de noviembre de 2010

la luna de Coral.

Algunas veces llegaba su delirio hasta el punto de quedarse una noche entera mirando a la luna, que flotaba en el cielo entre un vapor de plata, o a las estrellas que temblaban a lo lejos como los cambiantes de las piedras preciosas. En aquellas largas noches de poético insomnio

El rayo de luna - Gustavo Adolfo Bécquer


En la orilla de la playa de mi alma, me siento en esta noche para mirar la luna de coral, preguntándome si tendré la suerte de que arrastrado por el temporal o por tu marea me lleve a tu orilla. Y encuentre por fin ese mundo de colores del que me hablas y quizás si la vida el destino la luna quien sea me permita traspasar tu muro, como cuando los rayitos del alba, entren en mi cuarto haciendo añicos la oscuridad de la noche, como tu hiciste el otro día con mi tristeza que la volviste hacer añicos y ahora en mi cabeza solo estas tu, el día que tu me hiciste uno de tus hechizos y desde entoces solo puedo sonreir.
Cuéntame luna de Coral si ahora piensa en mi tu que me ves a mi y a la vez a ella dile a las estrellitas que nos unen por la ruta de la plata que me cuenten la nana de su dulzura, míralo y dímelo bajito al oido ………. Que yo seguiré esta noche en la orilla de mi playa bajo un hechizo de coral intentando pintar mi vida de colores.
Mientras imagino una noche donde ya no hay miedo ni muros ni distancias; mientras tu entras en mi corazón para no salir, y tu me encierras en la cárcel de tu libertad, mientras yo con tus manos toco las tuyas mientras tus labios prueban los míos, bajo esta misma luna que en esta noche nos mira a los dos.

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